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Cierran más periódicos en español

Grave déficit informativo entre latinos

FRESNO, California — A fines de diciembre del 2011, se anunció el cierre del periódico en español El Sol, publicado en Visalia por el diario Visalia Times Delta —propiedad a su vez de la corporación Gannett.

Asimismo, y por extraña coincidencia, en esa fecha se produjo el cierre del semanario independiente en inglés “Valley Voice”, también de Visalia, después de publicarse durante tres décadas.

Aunque ambos servían a diferentes comunidades, el cierre simultáneo podría interpretarse como una expresión de la crisis que enfrenta la industria de la prensa escrita en Estados Unidos.

La razón de ambos cierres es, aparentemente, la misma: poca publicidad, y por lo tanto, imposibilidad de mantenerse en el mercado.

Sin embargo hay ciertas diferencias entre los dos casos.

El semanario en inglés era independiente y carecía de reservas para enfrentar malos momentos —a lo que el gerente, George Lurie, agregó que una demanda del Visalia Times Delta lo terminó de hundir.

El caso del semanario en español El Sol, además de los evidentes problemas económicos por falta de publicidad, presenta algunas diferencias.

Y estas diferencias parecen ser comunes a muchos semanarios en español.

La causa del cierre de estos periódicos en español está ligada al argumento por el cual se crearon: el dinero.

En el Valle central de California, a mediados de los 90s empezaron a surgir  casi en cada ciudad semanarios en español creados por diarios en inglés.

La idea parece simple: si recibimos publicidad en inglés, porqué no cobrar un poquito más y vendemos un “combo” inglés-español? Considerando el crecimiento demográfico de la población latina, a primera vista la idea no era descabellada.

De esta manera, vimos surgir “El Californiano” (publicado por The Californian, de Bakersfield), “Noticiero Semanal” (publicado por Porterville Recorder, de Porterville), “Las Noticias del Valle” (publicado por Hanford Sentinel, de Hanford), “El Tiempo” (publicado por Merced County Times, de Merced —aunque después se independizó), “Vida en el Valle” (publicado por The Fresno Bee, de Fresno), “El Sol 2000″ (publicado por The Modesto Bee, de Modesto), el ya mencionado “El Sol”, de Visalia, y otros.

De estos periódicos en español, o bilingües, que dependieron o dependen de diarios en inglés, solo sobreviven “Noticiero Semanal” —muy reducido— y “Vida en el Valle” —muy cambiado.

No consideramos en este artículo los esfuerzos independientes, “familiares”, que también son una especie en extinción, como lo puso en evidencia el cierre del semanario más antiguo del Valle de San Joaquín, “El Mexicalo”, de Bakersfied, en 2008, después de casi un cuarto de siglo en existencia.

Pero si estaban bajo la “protección” de una empresa mayor, establecida, porqué fracasaron o enfrentan dificultades?

“Los que crean estos periódicos (los diarios en inglés) solo lo ven como negocio, por eso cuando las cosas van mal, simplemente los cierran”, dijo Miguel Baez, ex editor de Noticiero Semanal. “Es difícil encarar un proyecto así si tu único interés es el dinero. Si no crees en tu proyecto, cómo lo vas a promover?”

Y agrega, “faltan estrategias para promover estos medios y lograr más publicidad”. Baez se refiere a la falta de capacidad de los medios en inglés de crear un sistema de ventas y promoción para “su hermanito menor”, el semanario en español. La estrategia de vender “combos” se reduce a que los anunciantes solo pagan unos centavos adicionales para agregar el mismo anuncio en el periódico en español. Pero el dinero recibido por este estilo de ventas es reducido. En resumen: no saben ni están capacitados para vender publicidad en español.

Rosario Ortiz está de acuerdo tácitamente con Baez. Por eso dejó de escribir a pesar de dos premios estatales y de ser considerada una de las “estrellas emergentes” del periodismo latino del Centro de California. “Me fui decepcionando… Cómo es posible que con una audiencia tan amplia estos periódicos desaparezcan?”

Ortiz escribió para “El Popular”, “El Californiano”, y otros medios de Bakersfield. Para ella, el cierre de periódicos dependientes de una publicación en inglés tiene explicaciones también políticas. “Creo que medios como The Californian recibieron muchas críticas de sus propios aliados por sacar un periódico en español y esto debe haber influido en que lo cerraran”.

Y va más lejos aún, “Los que tienen el poder –los supervisores de los medios en inglés— te dicen qué debes reportar, entonces no hay una verdadera comunicación con la comunidad”.

Tanto Baez como Ortiz reconocen la importancia y necesidad de un medio en español en el Valle. “Por ser ésta un área rural las opciones informativas son menos”, dice Baez. “Algo aparecerá”, predice.

Ortiz piensa que junto a los periódicos también el contenido está muriendo. “La televisión en español es una imitación de la televisión en inglés… Necesitamos un periódico, tenemos que promocionar y participar en el diálogo comunitario”.

El Dr. Nicolas Kanellos coincide en la importancia de un medio impreso en español.  “La comunidad necesita de este tipo de periódicos, es su cultura”. Y agrega, “eliminar el acceso a las noticias locales deja a la gente fuera del sistema”.

El Dr. Kanellos, profesor del Departamento de Estudios Hispanos de la Universidad de Houston y autor, entre otros, del estudio “A Brief History of Hispanic Periodicals in the United Status”, coincide en que el nivel de información que reciben los latinos es “deficiente”.

En relación a la audiencia de los periódicos en español, Kanellos dice tener información de un crecimiento de la misma —aunque recuerda que la disminución de publicidad es un hecho real y que afecta a la industria.

El reporte “The State of the Spanish Language Media 2010″, del Centro de Medios de Comunicación en Español de la Universidad del Norte de Texas, establece que la publicidad en estos medios declinó un 25.3 por ciento entre 2008 y 2009. Pero, el mismo estudio asegura que a partir de 2010 se observa un repunte en el monto de publicidad, 1.5 por ciento en ese año solamente.

Respecto a la circulación, o distribución de estos periódicos, el reporte asegura que la reducción en los ingresos obligó a todas las empresas a reestructurarse: desde eliminar personal hasta cerrar puestos de distribución o pasando de diario a semanal, etc.

Estos esfuerzos están relacionados con el aspecto económico, no con la demanda. Es decir, no existen pruebas de una disminución de la audiencia para la prensa en español.

El crecimiento de la televisión en español —incluyendo el acceso a canales de países como Argentina, Chile, Colombia, Guatemala, Honduras, México, Perú, y otros, por cable o satélite— es demostrativo de la demanda de medios en español.

Si bien la cantidad de emisoras de radio en español ha disminuido en varias zonas del país, esto estaría más relacionado con el crecimiento desmedido de este sector antes de la crisis económica que con la disminución de la demanda.

Podemos agregar que el lento acceso al Internet por parte de los que prefieren comunicarse en español también tiene un efecto, pero aún no existen pruebas precisas de esto.

Presiones e historia

Durante la lucha por los derechos civiles, en las décadas de los 60s y 70s, el movimiento Chicano presionó a los medios de comunicación para que integraran personal latino.

Aún en la década de los 80s eran pocas las estaciones de televisión en inglés que contrataban reporteros y presentadores de noticias latinos o de otras etnias —hoy no puede decirse lo mismo, especialmente debido al crecimiento de la población latina, al “marketing” de las empresas y su interés por ganarse a sectores adicionales de su audiencia tradicional.

Las presiones fueron más lejos y en muchos casos se convirtieron en marchas de protestas y hasta demandas legales.

Poco a poco los latinos fueron ganando espacios en los medios masivos de comunicación.

Y también surgieron periódicos hispanos que apoyaban abiertamente este movimiento, sea independientes o apoyados por medios en inglés a consecuencia de demandas. Pero de estos periódicos han ido desapareciendo lentamente. “En general estos periódicos ya no existen, pero los periodistas que allí escribían pasaron a trabajar en otros lugares”, afirma el Dr. Kanellos. “Existe escasez de latinos en las empresas de comunicación”.

En California, estas presiones y su influencia han tenido un efecto duradero. La actitud de “vigilar” a los medios en inglés respecto a la cobertura y presencia de personal latino persiste.

Pero la importancia y la presencia del mundo latino y del idioma español en el estado, y en el suroeste del país, no se puede reducir al término “audiencia”.

Existen poderosos lazos históricos que unen al suroeste de Estados Unidos con México, y el creciente comercio con América Latina mantienen vivo esta conexión. El aumento del interés por aprender español por parte de personas de otras etnias es un fuerte indicativo de esta influencia. Más aún, en muchas regiones del suroeste, el intercambio con México ha crecido de manera dramática. Por ejemplo, en 2011 dos empresas aéreas, Aeroméxico y Volaris, han iniciado vuelos directos Fresno-Guadalajara.

En resumen, la presencia latina en el país, especialmente en el suroeste, no es sólo cuestión de inmigración y tampoco está limitada al flujo de personas que llegan a trabajar aquí, con o sin documentos.

Aún así, este caudal humano es fundamental para el mantenimiento de la cultura latina. Y el idioma es el elemento más importante de una cultura.

Y si bien la inmigración parece haber disminuido drásticamente —debido a la crisis económica, cambios en el mercado laboral y a mayores controles fronterizos— la estrecha interdependencia económica de los mercados de EE.UU. y México/América Latina hacen imposible pensar que ese flujo se detendrá totalmente. Seguramente veremos cambios en la composición de las futuras corrientes migratorias pero los inmigrantes latinos continuarán llegando “al norte”.

Debemos agregar además que si bien la llegada de latinos ha disminuido temporalmente, el crecimiento demográfico de esta población continúa en aumento sostenido. Los datos del Censo 2010 son una prueba de esto, prácticamente en cada rincón del país. En California, de los 37 millones de habitantes, el 37 por ciento son latinos, según datos del Censo 2010. Pero lo más importante es el ritmo de crecimiento hispano. Este sector creció 27.8 por ciento desde el 2000, a diferencia del 1.5 por ciento de la población “no latina”.

En el condado de Tulare, donde se distribuía “El Sol”, periódico recientemente cerrado, el crecimiento latino fue de 10 por ciento en el mismo período de tiempo, pasando a totalizar el 60 por ciento de la población!

Conclusión

El cierre de periódicos en español es una pérdida para nuestra comunidad. La mayoría de estas publicaciones dependían de periódicos en inglés cuyo objetivo principal es obtener más ganancias y esto las hace vulnerables a las decisiones “de arriba” por parte de personas que no conocen ni se interesan por las necesidades de la comunidad.

Esta situación reaviva tres discusiones de gran interés: importancia de un periódico en español, el contenido (o calidad) de la información y propiedad de dicho periódico. Estos temas no son nuevos, pero sin duda es de gran importancia para nuestra comunidad dialogar sobre ellos.

En cuanto a un nuevo periódico, la necesidad de capital hace difícil la creación de uno en el Valle —o en cualquier parte del país—, especialmente si las perspectivas de lograr publicidad son limitadas. Pero la necesidad es real y deberían explorarse otros medios para crear un canal de comunicación para una creciente audiencia, ávida de información y diálogos comunitarios. Esta comunidad es también activa y cambiante, con diferentes generaciones con sus intereses propios y culturas también diferentes —recordar el aumento de la presencia indígena del sur de México, como mixtecos, zapotecos, triquis, pure’pechas, y otros, todos con sus propios idiomas y tradiciones—, situación que enriquece la dinámica cultural de nuestra sociedad.

“Sería utópico pensar que llegará un empresario con dinero para crear un buen periódico en español en nuestra región”, dijo Miguel Baez. “Creo que somos nosotros los que debemos buscar una solución”.

Rosario Ortiz coincide, “Es nuestra voz!”.

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