El drama de los desamparados expuesto en un libro

Son miles y de todas las edades. Viven en las calles o parques, en sus vehículos, en hogares transitorios y a veces se congregan en campamentos. Son los desamparados, o los “sin techo”.

En algunas ciudades, el aumento de esta población es evidente, como en Fresno, en el corazón del Valle de San Joaquín de California, cuya producción agrícola supera los $18 billones anuales.

Los gobiernos locales hacen poco o nada para solucionar esta situación. Peor aún, reprimen a los desamparados, quieren hacerlos invisibles.

Es por eso que la publicación del libro “Dispatches from the War Zone”, escrito por Mike Rhodes y recientemente publicado, es de gran importancia no solo porque denuncia abusos y arbitrariedades de las autoridades, sino porque documenta una realidad que muchos quieren ignorar.

El libro, de lectura fluida, es una mezcla notable de investigación, relatos personales, entrevistas con desamparados y autoridades, y más.

Una desamparada se sorprende al ver que las autoridades de la ciudad de Fresno están desmantelando el campamento en el cual vivía.
(Foto: Mike Rhodes)

“Al principio yo no entendía porqué había gente que dormía en las calles…”, dice Mike Rhodes, ex editor del periódico semanal Community Alliance, de Fresno, y activista de los derechos humanos. “Pero un día, cerca del negocio en el que trabajaba, vi como un policía insultaba a un desamparado y a su pareja, lo llamaba ‘cucaracha humana’, y hasta pensé que habría violencia física”.

Rhodes cuenta que intervino y eso forzó a que el policía se retirara. Pero también hizo que él empezara a pensar en las causas del problema de los desamparados. Y porqué son despreciados y empujados de un lugar a otro.

Rhodes empezó a publicar regularmente notas sobre los desamparados en Community Alliance, un camino que recorrió durante más de 12 años. Cuando se jubiló, hace apenas dos años, se dio cuenta que tenía mucha información sobre el tema y que quizá se perdería si no la recopilaba y la compartía con la comunidad. Así surgió la idea del libro. No se trata de una colección de artículos, estos fueron la base para construir una historia única.

Rhodes describe algunas de las destrucciones masivas de campamentos de desamparados y las duras consecuencias que padecen las víctimas, con la pérdida de sus limitadas pertenencias —que muchas veces incluye medicinas, documentos personales y hasta fotos familiares— además de la humillación.

Uno de los aciertos del libro es que el autor logra desenmascarar maniobras de las autoridades, encabezadas por la entonces alcaldesa de Fresno, Ashley Swearengin (2008-2016).

“Por ejemplo, durante una de esas evacuaciones forzosas, una organización no-lucrativa de la cual Swearengin forma parte, Fresno First Steps Home, anunciaba que estaban proveyendo viviendas para los desamparados”, explica Rhodes. “Revisé los datos del IRS y esto no era cierto”.

El autor explica que en cambio Fresno First Steps Home pagó $1 millón al consultante Tom Richards, cuya empresa The Penstar Group luego obtuvo el contrato para construir una residencia para 69 desamparados llamada Renaissance at Santa Clara a un costo de casi $160.000 cada habitación.

De acuerdo a Rhodes, Richards es parte de la organización Fresno First Steps Home y permanente donante de dinero a las campañas políticas de Swearengin.

“Los miembros del gobierno de la ciudad de Fresno decían ‘Ven? Estamos ayudando a los desamparados!’, comenta irónicamente Rhodes. “Pero en realidad estaban enriqueciendo a constructoras aliadas a la ex-alcaldesa”.

Según Rhodes, esta es una de las razones por las cuales existe el problema de los desamparados. Y agrega que no es tan difícil terminar con este problema, que se puede proveer vivienda económica y servicios a menor costo.

“Porque no lo hacen”?, se pregunta Rhodes. “Mi conclusión es que el problema es la política derechista de los Republicanos que gobiernan Fresno y otras ciudades del Valle de San Joaquín con la ayuda de constructoras y otras empresas que los apoyan en sus ambiciones políticas”.

Una solución más práctica y económica, explica Rhodes, es implementar un modelo similar a “Dakota EcoGarden”. Nancy Waidtlow compró una casa en Fresno y allí está construyendo pequeños departamentos para desamparados, tiene cocina, lavadero, una pequeña granja y proveen servicios a los desamparados.

“Los desamparados necesitan un lugar donde bañarse, socializar, comer… Necesitamos más Dakota EcoGarden!”, comenta entusiasmado Rhodes. “Actualmente los tratan como criminales, la policía siempre los esta sacando de un lado o de otro. Donde sea que vayan, todo es ilegal para ellos. Esto no esta ayudando a nadie”.

Finalmente, Rhodes explica que los desamparados son un producto del sistema económico actual que ha eliminado fondos para la vivienda y servicios sociales —como acceso a la salud.

“Si no hay un tejido social de seguridad y si no tienes acceso a una vivienda, jamás resolveremos el problema de los desamparados”, asegura Rhodes. “Este problema podría resolverse, pero falta la voluntad política y destinar los recursos”.

Esto, asegura el autor de “Dispatches from the War Zone”, costaría menos, según varios estudios. Porque por ejemplo, cuando un desamparado tiene problemas de salud, va a la sala de emergencias de los hospitales, que resulta muy caro.

“Pero más caro es mantener el sistema actual”, concluyó Rhodes.

Otros comentarios de Rhodes sobre los desamparados:

• “Hay muchas razones individuales por las cuales una persona pasa a ser desamparada, por ejemplo, razones económicas, adicciones, enfermedades o problemas personales.

• “Una persona quedó desamparada después de un accidente. Al salir del hospital no tenia donde ir al salir y lo llevaron a Poverello House. Otros llegaron a esta situación al perder sus empleos, o después de un divorcio, o por problemas de salud en general…”

• “Si estas personas tuvieran un lugar donde vivir y acceso a servicios sociales, podrían ser miembros productivos de nuestra sociedad, más sanos y felices. Esto seria bueno para todos”.

• “Los desamparados juntan material reciclable y ganan algo de dinero. Ellos trabajan aunque sus ingresos son muy bajos, están atrapados en un circulo vicioso”.

• “Muchas ciudades de California pasaron ordenanzas para hacerles la vida difícil a los desamparados. Por ejemplo, prohibiéndoles usar carritos de supermercado, o que pidan dinero en la calle. En ciudades como Santa Cruz, bastante liberal —pero en el tema de los desamparados es igual a Fresno— pasó una resolución prohibiendo a la gente sentarse en las banquetas (vereda) o acostarse en un parque”.

 

Cuántos desamparados hay?

No hay números exactos, pero según un reporte de las Autoridades de la Vivienda, de 2015, en California había ese año unos 116.000 desamparados, el 21% de del pais. Sin embargo, el método usado por la mencionada agencia, llamado “Point-in-Time count”, ha sido cuestionado por activistas de los derechos de los desamparados. Se trata de sacar fotos periódicamente de un mismo lugar y contar a los sin techo que se encuentran en ese momento. Los críticos de este método señalan que cientos de desamparados se desplazan a otros puntos de las ciudades para evitar las presiones policiales —como es el caso de Fresno— y por lo tanto “no salen en la foto”.

Donde comprar el libro “Dispatches from the War Zone”

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Barnes & Noble.

En Fresno: Clovis Bookbarn, Clovis (640 Clovis Ave., Clovis, CA 93612) o  Fresno Center for Non-Violence (1584 N Van Ness Ave, Fresno, CA 93728).

Cubierta del libro “Dispatches From the War Zone”, escrito por Mike Rhodes.

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