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Reforma Migratoria: Joven DREAMER expone hipocresía de Obama.

El avión presidencial listo para el viaje de Obama al Oeste   del país el pasado 25 de noviembre.
(Foto de Pete Souza, cortesía
Casa Blanca)

La interrupción del discurso del presidente Barak Obama en San Francisco, California, el lunes 25 de noviembre por parte de un estudiante, quien le recriminó por las deportaciones masivas de indocumentados, expuso la actitud hipócrita del poder en materia de inmigración.

Para quienes no vieron o leyeron los detalles: el pasado 25 de noviembre, cuando el presidente estaba pronunciando un florido, triunfalista y optimista discurso —es decir, demagógico—, sobre el presente y futuro del país “más poderoso del planeta”, habló de inmigración y asoció la familia inmigrante con el Día de Acción de Gracias (Thanksgiving) que, como sabemos muy bien quienes vivimos en este país, es la celebración familiar por excelencia.

Obama continuó su discurso hablando de la necesidad de una reforma migratoria, lo bueno que son los políticos que la apoyan y la necesidad de presionar a los otros para que actúen en apoyo a la propuesta de ley ya aprobada por el Senado y que es considerada el modelo de ley que la Cámara de Diputados debería también aprobar.

Esta propuesta, escrita a pedido de las empresas, que dejará afuera a millones de indocumentados y establecerá un amplio programa de trabajadores temporales, es aplaudida por “líderes” latinos y organizaciones de ese origen en Washington, asociados con el poder. Esta es la propuesta que Obama considera un “ejemplo” de trabajo bipartidista.

Y cuando el discurso del presidente se aproximaba al final, desde la audiencia un joven lo interrumpió diciéndole que detenga las deportaciones masivas que separa familias usando sus poderes ejecutivos.

La respuesta de Obama no dejó de sorprender, dijo que no podía hacerlo porque EE.UU. “es un país de leyes” y las decisiones sobre inmigración deben tomarla los legisladores. O sea, le pasa la responsabilidad al Congreso, pensando que la gente es tonta: fue él, precisamente, quien tomó la decisión ejecutiva de aumentar masivamente las deportaciones, algo muy criticado por activistas y organizaciones de base.

El joven, Ju Hong, inmigrante coreano y estudiante de la Universidad de Berkeley, dijo en el programa radial “Democracy Now!” que no tenía pensado hablar durante la visita presidencial a la cual fue invitado, pero que se molestó cuando Obama empezó a hablar de las familias reunidas el Día de Acción de Gracias porque él siente temor que deporten a su familia. Y agregó que no cree que Obama tenga un plan real respecto a inmigración.

Ju Hong contó una experiencia de violencia que muchos inmigrantes han vivido en todo el país: robaron su casa pero su familia no quiso llamar a la policía por temor a ser deportados debido a la ley conocida como “Comunidades Seguras”, que exige a las policías locales reportar a los detenidos extranjeros a la agencia federal encargada de inmigración y deportaciones. Digamos de paso que California recién aprobó una ley para limitar la colaboración de las policías locales con agentes de inmigración.

Hong es un activista DREAMER, uno de los muchos jóvenes que fueron traídos a Estados Unidos por sus padres cuando era pequeño y que por lo tanto no son responsables de “quebrantar la ley” de migración. Hong también dijo que la decisión de Obama de aprobar DACA —Deferred Action for Childhood Arrivals—, que permite a los indocumentados que fueron traídos de niños y que están estudiando, a quedarse en el país pero de manera temporal— la tomó el presidente a causa de las protestas de activistas pro-inmigrantes y en particular de los DREAMERS.

Hong, quien debido a su acción ha sido entrevistado en los principales medios de comunicación masiva, dijo en otra entrevista que existen casi dos millones de asiáticos indocumentados y que este no es un asunto estrictamente latino.

Digamos de paso que la demora de implementar una reforma migratoria es un juego político en el cual los únicos que pierden son los inmigrantes y, en menor medida los empresarios que quieren traer más trabajadores del exterior pues a ellos se les paga menos.

Los políticos, empresarios y falsos líderes se han apoderado de la bandera de la reforma, sin escuchar la voz inmigrante.

Como Hong —y muchos otros— los inmigrantes deberían alzar sus voces para denunciar esta situación que afecta a millones de familias.

Es cierto que los diputados Republicanos—presionados por los fanáticos conservadores del Tea Party— se niegan a discutir una reforma migratoria, pero los Demócratas también son responsables por este impasse, en especial el presidente Obama, pues sus decisiones “desde arriba” aleja a los miles de inmigrantes que podrían presionar fuertemente por una reforma, como lo hicieron en 2006 y 2007.

Lo que es peor es que la confianza de muchos latinos al partido Demócrata les impide ver que ese partido político es parte del sistema que mantiene la explotación laboral y la desigualdad social.

La propuesta migratoria aprobada por el Senado es una burla a los inmigrantes que trabajan a destajo y confían que en algún momento se les hará justicia.

Durante el mencionado discurso, Obama se tomó el tiempo para saludar a Janet Napolitano, invitada al discurso presidencial, ex mandamás del Departamento de Seguridad Nacional quien implementó el agresivo programa de deportaciones de la Administración Obama.

“La extrañamos en Washington”, dijo el presidente. Y entonces porqué no se la lleva de regreso? Napolitano es ahora presidenta del sistema universitario UC!

Y la cosa no va a mejorar… Ahora, poco a poco, se está preparando la candidatura presidencial de Hillary Clinton para el 2016 por el Partido Demócrata.

Más de lo mismo: ellos prometiendo, dando golpecitos amistosos en la espaldas (mojadas?) de los latinos para que nosotros, ingenuamente, los sigamos votando porque “los otros” son peores.

Así, entre el temor, el chantaje y las promesas, los Demócratas mantienen sometidos a los latinos.

Despertaremos algún día?

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