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Rigoberta Menchu critica la politica migratoria de México y Estados Unidos.

La guatemalteca Rigoberta Menchu Tum, Premio Nóbel de la Paz 1992 y activista de los derechos de los pueblos indígenas, pasó por el Valle Central de California donde expresó conceptos claros sobre los derechos humanos de los inmigrantes y criticó la política migratoria de Estados Unidos durante una conferencia de prensa.

Menchu visitó la ciudad de Fresno el viernes 20 de diciembre para participar de las celebraciones del XX Aniversario del Centro Binacional para el Desarrollo Indígena Oaxaqueño, CBDIO, una agencia que presta servicios a indígenas de México en varias ciudades de California.

La conferencia de prensa, y posterior encuentro con el público, tuvo lugar en Arte Américas.

“Existe una decadencia moral en la sociedad actual, es por eso que tenemos militarismo, racismo y discriminación”, dijo Menchu durante la conferencia de prensa. “El racismo es parte del colonialismo”.

Rigoberta Menchu nació en 1959 en una pequeña comunidad rural guatemalteca. Pertenece a la étnia maya k’iche’ y después de los asesinatos de miembros de su familia debido a la guerra civil que padeció Guatemala entre 1960 y 1996, se refugió en México.

Gran parte de la violencia social en Guatemala fue causada por la campaña de exterminio de indígenas para apropiarse de sus tierras y ejecutada por grupos paramilitares y el ejército. El padre de Menchu integró una organización guerrillera de resistencia, el Ejército de los Pobres, y fue asesinado cuando se refugió en la embajada de España en 1980 con un comando guerrillero en búsqueda de asilo, pero las fuerzas policiales incendiaron el edificio para evitar de los combatientes escaparan.

Este largo proceso de descomposición social empezó en 1954 cuando el gobierno democráticamente elegido de Jacobo Arbenz Guzmán fue derrocado por un golpe de estado dirigido por la CIA y el gobierno estadounidense.

Menchu, desde su exilio, realizó una incansable labor de concientización mundial sobre la situación de Guatemala y la opresión indígena en el continente.

Después de las negociaciones que trajeron la paz en Guatemala (1996), Menchu regresó a su país y, entre otras actividades, fue candidata presidencial en dos oportunidades, buscó crear una coalición en favor de los intereses de los indígenas, desarrolló un sistema de venta de medicamentos a menor costo y estableció la fundación que lleva su nombre.

“Estamos dedicados a la educación y desarrollo de los indígenas, y a que se respeten sus derechos humanos”, dijo Menchu al explicar las funciones de su fundación. “Migrar es parte de los derechos de las personas, la gente cruza fronteras para buscar trabajo. Los gobiernos deberían proteger a las personas”.

En este sentido, Menchu esbozó una crítica al gobierno de México por su falta de interés en proteger la vida de los migrantes centroamericanos que deben cruzar el país para llegar a Estados Unidos. Según cifras no confirmadas, unas 30.000 personas habrían muerto en los últimos 10 años durante ese cruce, sin contar los heridos y las víctimas de violaciones y secuestros.

Curiosamente, un representante del consulado mexicano de Fresno estuvo presente en la mesa de presentadores junto a Menchu.

Pero si Menchu fue discreta en sus críticas a México —aunque también lamentó la reciente privatización de la industria petrolera, nacionalizada por el general Lázaro Cárdenas en 1938—, no dudó en nombrar a Estados Unidos claramente.

“[Las deportaciones masivas implementadas por la Administración Obama] están separando familias! No puedes solamente declarar que respetas los derechos humanos, debes demostrarlo!”, dijo la guatemalteca, en directa referencia al presidente Obama.

La galardonada con el Premio Nobel pidió a la gente estar alerta respecto a las leyes que se pasan en cada país. “Toda ley afecta a las personas… Hay leyes que discriminan contra los indígenas, contra las mujeres, contra los desempleados o los ancianos, debemos oponernos a ellas!” También hizo una descripción irónica sobre la condición social de los indígenas. “Después que los turistas se van, después de sacar las fotos, después que terminaron los bailes folklóricos, seguimos siendo pobres”, comentó. “El hambre es una forma de asesinato, y ellos mantienen a nuestros niños en el hambre”.

Menchu es casada y madre de un hijo.

La condición opresiva que padecen los niños en América Latina no fue ignorada por Menchu. “En Guatemala somos mayoría, pero aún si tomáramos el poder hoy jamás haríamos lo que ellos han hecho con nuestros hijos: mantenerlos en la pobreza”.

Finalmente, Rigoberta Menchu pidió a la audiencia mantenerse alerta y participar en actividades comunitarias orientadas a mejorar las condiciones de vidas y con respeto a los derechos básicos del ser humano.

Después de la conferencia de prensa, se realizó un evento de firma de libros de Menchu en la cual participaron decenas de personas, incluyendo muchos jóvenes.

Un grupo de nativoamericanos dio la bienvenida a Menchu interpretando canciones ceremoniales antes de la conferencia de prensa de la Premio Nobel.

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