¿Viola EE.UU. los derechos humanos?

Soldados estadounidenses en tarea de patrullaje
en la provincia de Kandahar, Afganistán, 2014.
(Foto cortesía Departamento de Defensa de EE.UU.)

El eslogan publicitario “El pais de la Libertad” auto-dedicado a Estados Unidos es sin duda uno de los más exitosos a nivel internacional. Se difundió ampliamente durante la Guerra Fría como parte de la lucha publicitaria contra la Unión Soviética, a quien se retrataba como una tiranía.

Los medios comerciales de comunicación, nacionales e internacionales, partidarios de esta campaña, y la amplia red de radiodifusoras de la cadena oficial “Voice of America” —que difunde mensajes en diferentes idiomas apuntando a países no muy amigos de EE.UU.— se encargaron de plasmar este mensaje en la mente de los ciudadanos de gran parte del mundo.

Esos medios poco o nada informaban sobre el McCartismo durante los 50s, el racismo y la marginación de grupos étnicos como los Negros y Latinos —que respondieron con el Movimiento de los Derechos Civiles durante los 60s y 70s. Tampoco se mencionaba la situación de semi esclavitud en que vivian los jornaleros agrícolas, que finalmente se expuso gracias al movimiento campesino que llegó al cenit con la creación del Sindicato de Campesinos (UFW) en 1965.En realidad, la violación a los derechos humanos en EE.UU. se ignoraba o apenas se mencionaba. Al mismo tiempo, se difundía a tambor batiente la frase ya mencionada de “El Pais de la Libertad”, sin contar con el otro mensaje publicitario de gran difusión: “El Sueño Americano”.

Se dice que fue John Kennedy el presidente que más y mejor usó los medios de comunicación a nivel mundial para beneficio de su pais y de su familia, imponiendo no solo la imagen de EE.UU. como campeón del “mundo libre” sino también como una sociedad respetuosa de los derechos humanos.

Cada evento internacional fue efectivamente usado para poner en práctica esa propaganda —vigente aún hoy.

La caída del Muro de Berlin (1989-1990) y la desintegración de la Unión Soviética (1991) trajo euforia al “mundo libre”, que aparte de declararse como sistema el politico-social vencedor, prometía un mundo libre y hasta feliz.

Pero esto nunca ocurrió. Todo lo contrario. Porque rápidamente se buscaron y encontraron nuevos enemigos. Siempre tiene que haber un enemigo que ponga en riesgo la “seguridad nacional”. Primero fue el narcotráfico y después el terrorismo, situación que perdura hasta hoy.

Estas excusas permiten mantener un monumental presupuesto militar —ni siquiera superado por la suma de los 10 países más ricos, incluidos China y Rusia—, además de las agencias de espionaje y otras muchas agencias y niveles oficiales relacionados al uso de la fuerza. Por ejemplo, la Border Patrol, la agencia policiaca mas grande y cara de EE.UU.

Este monstruoso aparato político-militar, destinado a mantener las relaciones de poder dentro y fuera del país —es decir, asegurar dentro de EE.UU. que el poder lo mantiene la clase dominante y a nivel internacional que Washington sigue controlando sus intereses e impidiendo el surgimiento de cualquier competidor— no podría funcionar sin accidentes o abusos a los derechos humanos, a las libertades individuales y a la de otras naciones.

No sorprende entonces que el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el pasado 13 de marzo, diera a conocer una fuerte crítica a EE.UU. por abusos a esos derechos básicos de la ciudadanía.

La lista de abusos incluye: detenciones sin cargos en Guantánamo —la cárcel que Obama prometió cerrar durante su campaña electoral de 2008—, ataques mortales con drones, espionaje masivo de la agencia NSA, la pena de muerte, violencia civil con armas de fuego, permanente discriminación racial, proliferación de leyes estatales llamadas “defiende tu zona” (stand-your-ground), mantenimiento de diferencias raciales en el sistema judicial —incluyendo gran cantidad de presos negros cumpliendo condenas más largas que los blancos—, maltratos a prisioneros juveniles con problemas mentales, segregación en las escuelas, aumento del número de desamparados y criminalización de ellos, perfil racial a cargo de la policía y espionaje a comunidades musulmanas por parte de la policía de Nueva York.

La delegación estadounidense se limitó a justificarse y aseguró que se están tomando medidas para corregir algunos “errores”, aunque negó que existan violaciones a los derechos humanos.

Esto significa que Washington no hará nada por corregir estos abusos, lo que no le impide criticar a otros países por violaciones o “errores” similares o incluso menores.

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