Corrupción política en California: los Demócratas solo quieren divertirse

El Capitolio, Sacramento.
(Foto: Eduardo Stanley)

California no es un estado politicamente muy divertido: los Demócratas controlan la Asamblea Estatal, la Oficina del Gobernador y la mayoría de los puestos más importantes. Los Republicanos están a la baja y no pasan del 30 por ciento de los votantes registrados.

Los conservadores dominan en las zonas rurales, como el Valle Central, el Valle Imperial, y otros. De las tres ciudades más importantes del estado, Los Angeles, San Diego y San Francisco, solo San Diego es una fortaleza Republicana, aunque en los últimos años la situación ya no se presenta tan cómoda para los simpatizantes del partido del elefante.

El gobernador Jerry Brown seguramente no tendrá problemas en ser reelegido a fines del 2014. No solo por sus posibles aciertos sino también porque por sus oponentes parecen querer ayudarlo promoviendo dinosaurios politicos como Timothy “Tim” Donnelly, uno de los fundadores de los Minutemen en California.Los Demócratas, en lugar de navegar con tranquilidad su poder y su supermayoría en la Asamblea, también hacen lo suyo para sorprender a la ciudadanía.

Hay que darles crédito por sus esfuerzos para quitarnos de la modorra, de la siesta política que California vive desde hace casi un lustro.

En las últimas semanas tres senadores Demócratas fueron sorprendidos con las manos en la masa y podrían tener serios problemas legales y hasta pasar unas vacaciones en la cárcel.

Roderick Wright, Ronald Calderon y Leland Lee fueron acusados de varios cargos de corrupción. Los tres fueron suspendidos de sus funciones legislativas —pero siguen recibiendo sus cheques— y su partido quiere que renuncien para poder elegir a sus reemplazantes.

Pero claro, ellos no quieren, se aferran a sus vacaciones forzadas. Pronto las cortes determinarán si son culpables y, si es así, sus castigos. Pero para entonces algo de daño pudieron haber hecho a su partido ya que las primarias son en junio.

 

Los acusados

Wright, que es afroamericano, es el que menos peligro corre. Se le acusa de mentir respecto a su lugar de residencia. Según la ley, un representante político debe vivir en el distrito que representa. Y Wright, que representa a Inglewood, suburbio de Los Angeles habitada principalmente por negros y latinos, prefería irse a dormir todas las noches al vecino Baldwin Hills, con mayor población blanca y mejor nivel de vida. Es posible que Wright no pise la cárcel, pero también es difícil que vuelva a pisar el edificio de la Asamblea Estatal en Sacramento.

Calderon está acusado de recibir $100.000 dólares y costosos regalos a cambio de favores políticos. Por lo visto el representante de Montebello no andaba con vueltas a la hora de poner tarifas a sus servicios, y si se prueban estas acusaciones tendrá mucho tiempo para reflexionar sobre la buena vida que tiró por la ventana mientras cumpla alguna condena no muy severa.

El que la podría pasar peor es Leland Lee, el senador de San Francisco, a quien ahora se describe como político de “doble discurso” ya que combinaba muy bien sus simpatías liberales con otras más conservadoras. Y porque mientras pregonaba la necesidad del control de armas de fuego, fue acusado de intentar contrabandear armas para su venta ilegal, incluido un lanza-granadas!

Este no es el tipo de vecino que nos gustaría tener, pero lo cierto es que todo indica que Lee tendrá varios vecinos de celda durante algunos años.

 

Efectos

Cómo afecta este caso de corrupción la imagen del partido Demócrata y qué influencia podría tener en las elecciones de este año?

En realidad, mucho depende de cómo use esto el Partido Republicano y parte de la prensa. Pero por ahora nada indica que el daño sea mayor.

El apuro de los Demócratas de exigirles la renuncia a los tres senadores hoy separados de sus puestos es una maniobra electoral más que intentar protegerse de un posible daño de imagen.

Es que para suerte de los Demócratas, existe una gran dosis de indiferencia política en California y, como la situación económica ha mejorado algo, la mayoría de los ciudadanos parecen más preocupados por recuperar lo perdido durante la reciente crisis económica en lugar de tomarse la molestia de quejarse por la corrupción política.

La explicación que le encuentro a esta indiferencia es que para muchos ciudadanos este acto de corrupción de tres senadores solo confirma que “no hay que confiar en los políticos”. Este pensamiento es muy común y global: en muchos países del mundo escuchamos algo similar.

El hecho de que los tres senadores acusados sean Demócratas tiene también una explicación: como ese partido controla el poder, es obvio que si alguien quiere comprar influencias políticas debe recurrir a quien está en el poder, no a quien va de paseo a la Asamblea.

Y así están las cosas en California, con los Demócratas tratando de sacarnos del aburrimiento y los Republicanos tocando fondo, tanto que ya nadie los quiere sobornar.

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