El primitivismo politico que paraliza el progreso

Los cinco supervisores
del Condado de Fresno
Cortesía Fresno County Board of Supervisors

La política en EE.UU. se divide principalmente en dos grandes posturas, representadas por los dos partidos que monopolizan y controlan la sociedad. Es difícil imaginar que las opiniones de 300 millones de personas estén divididas solo en dos posiciones, ya que los otros partidos, como el Verde o el Libertario, ni siquiera reciben la atención de la prensa hegemónica durante elecciones —ni se diga en tiempos no electorales.

O sea que estamos en manos de los Demócratas y de los Republicanos. Y así nos va. Basta ver lo que está pasando en el Congreso ante una posible reforma migratoria, donde los Republicanos, tercos y fanáticos, se oponen. En 1986, los Republicanos apoyaron la mayor reforma migratoria de los anteriores 50 años.

Actualmente, este partido ha dado un giro radical hacia la derecha bajo la presión del Tea Party, una organización de base controlada en parte por la agenda impulsada por los hermanos Koch, millonarios ultra conservadores, asociados a la Fundación Heritage y al Instituto Cato —ambos centros del “pensamiento” conservador.

O sea que el propio partido conservador es ahora más conservador que hace un par de décadas. Y esto se siente en todos los niveles de la sociedad.

Por ejemplo, en el condado de Fresno, ubicado en el centro del estado de California. Esta semana, por 3-2, los Supervisores del Condado votaron en contra del proyecto de construcción del tren rápido, que unirá varias ciudades del estado en tiempo récord.

Los tres Supervisores son conservadores. Llamativamente, la Supervisora Judy Case McNairy, también Republicana, votó en contra de la moción de que el Condado se oponga al tren rápido, al igual que el único Supervisor Demócrata, Henry Perea.

El periódico local, The Fresno Bee, perteneciente a la cadena McClatchy, comentó en su editorial del 29 de julio, que esos tres Supervisores —Andreas Borgeas, Phil Larson y Debbie Poochigian— están estancados en el pasado.

La votación no detendrá la construcción del mencionado tren pero pudiera tener consecuencias prácticas a la hora de decidir si los talleres de mantenimiento del mismo, que generarán cientos de empleos, se construirán en Fresno o en otro condado más “amistoso”.

Los Supervisores  del Condado de Fresno ya habían votado en contra de recibir fondos para servicios de salud para los desamparados!

Es decir, no quieren ni mejor transporte ni servicios médicos para los más necesitados, a pesar de que nada de esto le cuesta un centavo a los residentes ya que los fondos provienen del gobierno federal y del estatal. Pero esto no les impide decir a los cuatro vientos que ellos quieren crear más empleos!

Cuál es su política? Simplemente se oponen a lo que huela a cambio. No quieren que nada se mueva, que todo siga como está, o peor —no para ellos, se entiende.

Es que en una democracia representativa, uno espera que su representante tome decisiones y vote en beneficio del conjunto de los residentes que le toca representar.

Sería ingenuo creer que un político no trate de difundir la agenda de su partido, pero en temas de interés social tan evidente, uno espera al menos una actitud inteligente y bien intencionada, especialmente cuando esos proyectos implican empleos y oportunidades de mejorar la salud de un sector de la población.

Estos fanáticos conservadores responden a las órdenes del Tea Party y de los sectores agrícolas más conservadores, que resisten cualquier cambio y la palabra “progreso” les produce alergias.

Estos intereses consideran que el mundo les pertenece, como la tierra —que originalmente no era de ellos. Consideran que la construcción del tren rápido afectará el “estilo de vida del Valle Central” —quiere decir, su estilo, no el del conjunto de la población. Hace años, estos mismos intereses se opusieron a la construcción de un nuevo campus universitario en el área de Fresno, que finalmente se construyó en el Condado de Merced.

No tren, no servicios de salud para los pobres, no casas de estudios superiores… No progreso. La cara política del primitivismo.

Digamos de paso que cuando el entonces candidato a Supervisor, Phil Larson, buscaba ese puesto en 2002, recibió el apoyo de la Cámara Hispana de Comercio.

No cabe dudas, “dime quién te apoya y te diré que tan primitivo eres”.

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