Ciudades sin agua en el Valle Central de California

Irónicamente, el moto de Avenal es "Oasis bajo el sol" (Foto: Eduardo Stanley)
Irónicamente, el moto
de Avenal es “Oasis bajo el sol”
(Foto: Eduardo Stanley)

Muchas ciudades y poblados de California corren peligro de quedarse sin agua.

Esto es lo que pasó, por ejemplo, en una parte de la ciudad de Porterville, en el condado de Tulare. Ahora los vecinos deben comprar agua embotellada para todas sus necesidades.

La causa del problema? En este caso, el pozo de donde se extraía el agua se secó, algo que parece estar ocurriendo en otras comunidades debido a la sequía.

Debido a la falta de lluvia y de nieve, las reservas de agua de California han disminuido dramáticamente en los últimos tres años. Entonces, principalmente los agricultores, recurren al bombeo de agua subterránea, pero esta reserva natural ya está empezando a secarse también.

Es importante aclarar que el problema del agua es endémico en comunidades rurales de la zona que dependen del agua subterránea. En gran parte, ésta está contaminada y extraerla es costoso. Y ahora se suma la sequía y el consiguiente bombeo indiscriminado de los agricultores.El caso de Avenal, en el condado de Kings, es una buena muestra de lo que está ocurriendo en el estado. Si bien es menos dramático, no deja de ser significativo este caso en donde las autoridades y la población deben preocuparse más por conseguir agua que en mejorar la calidad de vida de los residentes.

Al mismo tiempo, el retrato de este poblado es representativo de cientos de comunidades rurales a lo largo del Valle Central.

Avenal está ubicada al pie de las sierras que separan el Valle Central con la zona de la costa, 65 millas al sudoeste de Fresno, y se encuentra rodeada de extensos campos de cultivo y bombas extractoras de petróleo.

Recibe el agua potable para sus 15.000 habitantes —82 por ciento latinos— del acueducto San Luis, que trae agua desde el delta Sacramento-San Joaquin, administrado por el Buró Federal de Reclamaciones. Tiene una estación de purificación de esa agua y otra de bombeo de agua subterránea para irrigación —no es potable.

Debido a la sequía, el Buró redujo dramáticamente la cantidad de agua para la agricultura y para las ciudades, lo que ha afectado a Avenal.

Este poblado tiene asignado un poco más de cuatro millones de metros cúbicos por año (o 3.500 acre/feet), pero este año se le asignaron apenas 2.500.000 m3.

“Esto nos obliga a ser muy estrictos con el consumo del agua”, comenta Harlin Casida, alcalde de Avenal.

El alcalde de Avenal, Harlin Casida (Foto: Eduardo Stanley)
El alcalde de Avenal,
Harlin Casida
(Foto: Eduardo Stanley)

El Ayuntamiento de Avenal —ciudad que tiene medidor residencial de agua desde la década del 1950— aprobó una resolución limitando el uso de agua para riego de jardines caseros, limpieza de banquetas, prohibe los eventos de limpiezas de carros que usan agua potable y el transporte de agua fuera de los límites de la ciudad. Quienes violen esta disposición recibirán fuertes multas.

Medidas similares fueron impuestas en decenas de ciudades del Valle.

Casida confía en que posiblemente puedan llegar con limitaciones hasta marzo, cuando vuelva a empezar el ciclo de distribución de agua. Mientras tanto, dice que muchos vecinos dejan secar sus jardines o los están remodelado con plantas resistentes al calor y a la sequía.

Irónicamente, el moto de este poblado es “Oasis in the sun” (Oasis bajo el sol).

Originalmente, Avenal había recibido la aprobación por 1.6 millones de metros cúbicos de agua, pero intensas gestiones y cabildeo permitieron que el gobierno autorizara posteriormente casi un millón de metros cúbicos adicionales.

“Yo sentí la obligación de traer agua a mi comunidad, estamos muy contentos”, explicó Casida, maestro jubilado de la escuela preparatoria local, quien lleva toda su vida en Avenal. “Nací aquí”, dice con orgullo.

Avenal tuvo un gran desarrollo gracias al petróleo a fines de la década de 1920, como otras zonas del Valle, incluyendo su vecina Coalinga y Bakersfield. En la década de los 60s, la agricultura experimentó un gran desarrollo gracias a la extensión del acueducto y actualmente los cultivos de pistachio, almendras y tomates ofrecen empleos a residentes de esta comunidad.

Esta expansión de la agricultura cambió la composición racial de Avenal, que hasta entonces era un poblado con mayoría blanca.

El otro gran empleador es la prisión, con una capacidad para 7.0000 prisioneros, aunque en la actualidad solo 3.000 están alojados allí.

Precisamente, la prisión sería una de las primeras víctimas si Avenal agota el agua que le fue asignada.

De quedarse sin agua, Avenal tendría que comprarla en el mercado libre. En este caso, el precio es de $1.300 por 1.233 m3. El agua subsidiada cuesta la mitad. Si tiene que comprar agua, la ciudad deberá implementar medidas extremas para pagarla, como emitir bonos o aumentar impuestos.

Como la mayoría de las comunidades rurales, Avenal posee un bajo ingreso anual per cápita y el desempleo puede llegar al 25 por ciento en el invierno.

Por eso, el aumento de los costos de la energía y del agua preocupan al alcalde.

“La electricidad aumenta y también aumentaron los químicos que usamos para el tratamiento del agua”, comentó Casida. “Pero buscamos maneras de lograr beneficios, por ejemplo, cuando el agua baja de la colina nos permite generar algo de electricidad y así balanceamos el gasto de energía”.

Avenal fue una de las primeras ciudades californianas en usar esta tecnología, proveniente de Inglaterra. Casida muestra orgullo en su comunidad. “Aquí vive gente trabajadora… Juntos saldremos adelante!”.

Imagen del ayuntamiento de Avenal (Foto: Eduardo Stanley)
Imagen del ayuntamiento
de Avenal
(Foto: Eduardo Stanley)

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