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La simpatía popular por la fuga del Chapo Guzmán

Foto del Joaquín "El Chapo" Guzmán tomada en la prisión de la cual se fugó el sábado 13 de julio, 2015.

Foto de Joaquín “El Chapo” Guzmán
tomada en la prisión
de la cual se fugó
el sábado 11 de julio.

 

El sábado 11 de julio por la noche se fugó de la cárcel de máxima seguridad de El Altiplano, cercana a Toluca, en el estado de México, el conocido narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán.

Para esta fuga, los “amigos” de Guzmán construyeron un sofisticado túnel de casi 1.500 metros, que incluye iluminación y ventilación y que une la zona de regaderas (duchas) de la cárcel con una construcción cercana a la prisión. Nadie escuchó ni vio nada. Casi de película, no? Nadie, lo que se dice NADIE vio ni escuchó nada?

La noticia se extendió por todo el mundo. Los análisis son feroces y casi todos coinciden en que esta fuga dejó en ridículo al gobierno mexicano del presidente Enrique Peña Nieto y que expone la corrupción existente en ese país a todo nivel.

Lo que sorprende es que la opinión de la gente es no sólo dura contra el gobierno sino que, de alguna manera, expresa simpatías por el jefe narco. O al menos, simpatiza con este espectacular escape.

“Por un lado, deseo que re-capturen al Chapo para que pague los delitos contra la salud de los cuales está acusado. Pero por otro, celebro que un delicuencillo común y corriente como lo es este personaje, se les haya escapado a esta grandísima banda de delincuentes liderada por Peña Nieto”, escribió Guillermo González, en el periódico El Universal —versión internet— el 13 de julio, en calidad de comentario a una noticia de actualización de la fuga.

Los ciudadanos expresan sus opiniones en periódicos y en las redes sociales y estas pueden dividirse en al menos tres hipótesis sobre la fuga: 1) Es producto de la corrupción de las autoridades; 2) es una puesta en escena para ocultar medidas del gobierno como la privatización del ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado) y 3) El gobierno está infiltrado por el narco, particularmente por el cartel de Sinaloa, liderado por el Chapo, y por lo tanto no pueden controlarlo.

“No mamen, puro pinche teatro del gobierno y la television. Solo la gente ignorante puede creer que este señor estaba preso y luego que se escapó. El gobierno algo trama y con esta burla distrae a la gente”, escribió Raúl Velázquez, en el mismo medio.

Algunos ciudadanos expresan ideas más sofisticadas:

“La moraleja de esta historia es: Se vende la Justicia en México.

1) SI TIENES DINERO… te fugas 2 veces como el Chapo.

2) SI TIENES DINERO… sales rapido de la cárcel como Hank Rhon.

3) SI TIENES DINERO… no pisas la carcel como Moreira, Montiel, Eduardo Bours, Gober Precioso, Ulises Ruiz, Felipe Calderon, Bribiescas.

4) SI TIENES DINERO… te dan una celda de lujo como a Elba Esther Gordillo, no convives con la población general.

5) PERO SINO TIENES DINERO… te toca la Ley Bala Empresarial como a los Maestros de la CNTE y normalistas de Ayotzinapa”. Así se despacha Pedro Cervantes en el periódico ya citado.

“El Chapo Guzman cooperó para la campaña [electoral del actual presidente de México] y compra de votos del asesino Enrique Peña Nieto en 2012

FUENTE: http://aristeguinoticias.com/2602/mexico/epn-y-pri-pactaron-la-liberacion-de-caro-quintero-phil-jordan/“, agrega Pedro Cervantez en un segundo comentario.

Y redondeando, Martin Milani escribe, “Entre el Chapo y Peña Nieto no hay ninguna diferencia, solo es cuestión de estilos”.

Los "memes" sobre la fuga del "Chapo" Guzmán ridiculizan al gobierno mexicano. (Imagen del internet)

Los “memes” sobre la fuga
del “Chapo” Guzmán ridiculizan
al gobierno mexicano.
(Imagen del internet)

Simpatías por El Chapo

Nada a medias tintas. Los comentarios de la ciudadania son lapidarios contra el gobierno y solo muy pocos critican la actividad delictiva del Chapo Guzmán.

Y así como algunos residentes de su natal estado de Sinaloa, al Noroeste de México, protestaron cuando el Chapo fue detenido a principios de 2014, el lunes 13 de julio reportes de prensa aseguran que un grupo de personas también de ese estado salió a la calle a celebrar el gran escape.

Y ni se diga de los ya famosos “memes”, donde en general se destaca la corrupción del gobierno y dejan bien parado al fugado.

Sin dudas, el señor Guzmán es popular.

México atraviesa una seria crisis de credibilidad no solo por la violencia del narcotráfico sino por la violencia institucional. Este es el caso de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, Guerrero, o las acusaciones de asesinatos policiales de personas desarmadas.

Quizá este ambiente de decadencia e impunidad oficial contribuya a la simpatía conque un amplio sector de la población recibió la noticia de la fuga del Chapo Guzmán.

Por identificación, mucha gente se siente “reivindicada” por Guzmán. Lo envidia y admira, porque él solito (no tan solito, por cierto) burló las medidas de extrema seguridad de la cárcel y, de una manera novelesca, desapareció por un túnel en medio de la noche. Y de pilón (yapa): ciertas versiones afirman que el Chapo, al llegar al final del túnel, se cambió de ropa, “posiblemente” usó el baño y… Apagó la luz!

Muchos corridos cuentan las aventuras —reales o no— del Chapo. Y a poco de la fuga, dicen, ya se escuchan nuevos corridos relatando su nueva aventura en la cual, una vez más, dejó despistados a sus perseguidores.

La leyenda del Chapo crece. La admiración por él también.

No es Robin Hood, pero la gente quiere creer que sí lo es. Mucha gente dice “a mi no me hace daño porque no estoy en este rollo (tráfico y/o consumo de drogas), él solo le vende a los drogadictos estadounidenses”.

El Chapo no es conocido por las típicas obras de caridad que otros narcotraficantes han realizado, por ejemplo, obras en sus pueblos de origen, o limosnas a los más necesitados y ni se diga de regalos a la iglesia local, por algo existe el término “narcolimosna”.

Pero no importa, la leyenda del individuo que se enfrenta a un poderoso —incluso “malo”— sistema y que lo vence, lo domina y humilla, produce aprobación y simpatía popular.

Porque el vencedor es el héroe que soñamos ser.

Este pensamiento está afianzado, reforzado y repetido hasta el cansancio por las telenovelas y los filmes de Hollywood: la glorificación del héroe individual. La cultura del individualismo en su máxima expresión, también impresa en nuestras mentes durante el constante proceso de dominación cultural al que nos someten: “si te esfuerzas, llegarás a la cúspide”; “Tú también puedes ser una persona de fortuna”; etc.

Entonces, de qué nos sorprendemos de la simpatía por el Chapo?

Y hasta el consuelo es entendible: “El Chapo quizá sea malo, pero peor es el gobierno que mata y roba. Y si el gobierno lo persigue, apoyo al Chapo”.

Viendo lo que ocurre en México y cómo actúa su gobierno, esta verdad popular parecería ser, precisamente, la menos mala.

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