Skip to content

¿Nos deja algo la confrontación Ramos-Trump?

Donald Trump (Foto cortesía www.facebook.com/DonaldTrump)

Donald Trump
(Foto cortesía www.facebook.com/DonaldTrump)

El martes 25 de agosto, durante una conferencia de prensa en Iowa, el pre-candidato Republicano Donald Trump hizo echar al reportero y presentador de noticias de Univisión, Jorge Ramos, cuando éste quiso cuestionar las propuestas migratorias de Trump.

Después Ramos se reintegró a la conferencia de prensa y se enfrascó en un debate sobre el tema con el pre-candidato, ya famoso por sus bravatas y su arrogancia.

La noticia se hizo viral y ya surgieron en las redes sociales mensajes de “estamos contigo Jorge”, “gracias por defendernos”, etc.

Esta confrontación no debería sorprender. Ramos es reconocido por su comportamiento de periodista “agresivo”, a veces haciendo preguntas casi sin escuchar las respuestas. Fue a esa conferencia de prensa sabiendo de la mala relación entre Univisión y Trump —este último presentó una demanda contra la cadena de TV porque esta se negó a mostrar el concurso de Miss USA en protesta por los insultos de Trump contra los inmigrantes.

Jorge Ramos (Foto cortesía www.jorgeramos.com)

Jorge Ramos
(Foto cortesía www.jorgeramos.com)

Era obvio que iba a haber confrontación. Y ambos, Ramos y Trump, se sienten cómodos en situaciones así.

Durante lo años iniciales de Ramos en Univisión —fines de los 80s—, el periodista abrazó la causa anti-Fidel Castro de los cubanos refugiados en Miami y que predominaba entonces en Univisión.

Así Ramos se convirtió en el paladín de la defensa de los derechos humanos en Cuba, o al menos eso pretendía. Más tarde se dedicaría a criticar la corrupción en México, su país natal, y más recientemente asumió el tema de la inmigración con el mismo fervor.

Aparte de su rol de informador, da la impresión de que Ramos está en la búsqueda de una causa que lo ubique en el centro de atención.

El conflicto con Trump sin dudas lo ayuda, y bastante.

Pero qué queda de esto?

Poco y nada. Trump continuará llevando su mensaje xenófobo, machista, racista y autoritario a los votantes. Este mensaje ya esta teniendo efectos claros: el tema anti-inmigrante volvió a ser crucial en una campaña presidencial. Y también, su campaña agita causas radicales de derecha que el propio Partido Republicano quiere mantener “de bajo perfil”, como es el caso de la propuesta de expulsar a todos los “sin papeles”.

Esta campaña anti-inmigrante le esta dando una gran popularidad a Trump y, además, está demostrando la debilidad de las organizaciones latinas y de activistas de los derechos de los inmigrantes para responderle y confrontar el discurso xenófobo.

En resúmen, el conflicto Ramos-Trump le aporta popularidad a los dos, algo que ambos buscan.

Claro que el comportamiento del periodista Ramos despierta simpatías, pero se trata de un hecho aislado y de nada le sirve a los inmigrantes “no autorizados”—o indocumentados.

Por su parte, los periodistas puristas lo critican por “editorializar” las noticias, por no ser objetivo, algo que a muchos periodistas estadounidenses —y blancos— les gusta predicar. Sin embargo, los medios masivos, o corporativos, de comunicación —donde laboran la mayoría de estos periodistas “puros”— son una buena prueba de periodismo tendencioso porque defienden un sistema social basado en la desigualdad al que llaman democracia. Aún así, les gusta criticar a aquellos periodistas, muchos de ellos negros y latinos, que asumen un papel más activo en defensa de sus comunidades.

El problema real es que mientras la mayoría de las organizaciones latinas y los activistas están ocupados hablando de DACA (Deferred Action for Childhood Arrivals, orden ejecutiva del presidente Obama de 2012 destinada a proteger de deportación a los menores que entraron sin documentos) o DAPA (Deferred Action for Parents of Americans and Lawful Permanent Residents, otra orden ejecutiva de Obama de 2014 que beneficiaría a ciertos indocumentados; esta orden ejecutiva está en limbo por decisión judicial y su puesta en marcha no es seguro), las fuerzas que deciden la política del país van en dirección contraria y están imponiendo su agenda y su mensaje. Con la ayudita de Trump.

Aunque somos muchos, es evidente que los latinos carecemos de una agenda y de una organización —o unas organizaciones—que realmente nos representen.

Post a Comment

You must be logged in to post a comment.