El simbólico y mágico color de la ‘bija roja’

Para los Wayuu es planta medicinal y ritual.

En 2006 viajé a Colombia a escribir una nota sobre las elecciones generales en ese país. Me despertó la curiosidad la candidatura de Dalila Gómez Baos al senado. Ella es gitana y parte de su discurso era cómo integrar de manera activa a la sociedad a minorías étnicas y a las mujeres, grupos tradicionalmente marginados.

Aunque Colombia tiene fama de presentar candidatos politicos a veces excéntricos, la presencia de una gitana en el escenario electoral abría un debate amplio e interesante. Debo confesar que quizá mi interés se potenció por vivir en un contexto social como Estados Unidos, donde las campañas políticas son furiosamente aburridas —si vale la expresión— similar a un menú de MacDonald’s: masivo, previsible y sin gusto.

Gómez Baos contaba como encargada de relaciones públicas a Karmen Boscán Ramírez (o Wayunkerra Epinayu), una indígena Wayuu que había conocido un año antes durante una conferencia de migración organizada por las Naciones Unidas en Ciudad de México.

A pesar de estar pocos días en Bogotá, la experiencia resultó intensa y aprendí mucho del debate político-social de Colombia y su riqueza multicultural.

Gómez Baos se encargó de hacer pública la situación de marginación del pueblo Rom, como se denominan los gitanos.

Durante los días previos a las elecciones, acompañé a la candidata al senado por la coalisión de izquierda, POLO, a varias de sus actividades electorales. De piel aceitunada y de sonrisa contagiosa, Gómez Baos compartió con este reportero su círculo familiar, principal apoyo de su campaña.

En este sentido, el día de las elecciones recorrimos varios centros de votación de Bogotá en un viejo y ruidoso autobús. Las mujeres gitanas vestían coloridas faldas, y lucían anillos y aretes de oro con vistosos labrados. Su presencia no pasaba desapercibida.

La noche anterior a las elecciones, compartimos una cena en casa de Gómez Baos con Boscán, quien mientras dialogábamos empezó a pintarse la cara. Las dos estaban con faldas rojas y la pintura era también roja.

“La pintura que me apliqué en ese día se llama en Wayuunaiki “paliise”. Es una especie de tiza preparada de manera muy especial por las mujeres del pueblo Wayuu”, explicó tiempo después Boscán, activista de los derechos de los Wayuu. Este pueblo indígena vive en la Guajira, parte norte de Colombia y parte de Venezuela

“No todas las mujeres saben preparar esta tiza, pero me han contado algunas mujeres mayores de la comunidad de Campamento, de donde es mi familia, que cuando recogen las hojas de la planta ‘bija roja’, éstas deben secarse en un lugar secreto para que nadie perturbe el espíritu de esta planta, que será procesada y enterrada en pequeños agujeros que se harán sobre la superficie de la Madre Tierra, para que el espíritu de la planta potencie su poder”.

La planta tiene una flor similar a una cápsula de intenso color rojo que contiene semillas. También llamada “achiote” (no confundir con el condimento maya) los Wayuu le dan un uso medicinal, además del ritual.

“Generalmente se utiliza para curar los cólicos, pero también para limpiar la sangre de la mujer Wayuu, así como para disponer su fertilidad. El espíritu de esta planta es femenino y es muy utilizada para protección, ya que aleja los malos espíritus que se transforman en envidias de otras personas y odios desmesurados hacia alguien en particular”, explica Boscán. Y agrega, “también ayuda a invocar a Lapuu, el señor de los sueños de los Wayuu”.

Esta es una de las casi 90 tribus o pueblos indígenas que habitan el actual suelo colombiano. Los Wayuu representan casi el 20 por ciento de esos pueblos, según datos del Censo 1997 de Colombia. En Venezuela se estima que viven casi el doble de Wayuus, totalizando allí unas 300.000 personas.

Al explicar porqué se pintó el rostro esa noche, Boscán dice “porque había muchos enemigos y sobre todo enemigas envidiosas que se interponían a la campaña de Dalila”.

La candidata al senado no ganó en las elecciones del 26 de mayo del 2006, donde fue reelegido el presidente Alvaro Uribe a su segundo mandato. Uribe fue un decidido impulsor de la militarización del pais, del Tratado de Libre Comercio con EE.UU. y mantuvo enfrentamientos verbales con mandatarios de países vecinos. Washington es parte del poder detrás de Uribe y su actual sucesor, Juan Manuel Santos.

Karmen Boscán Ramírez muestra su rostro pintado con tiza hecha con la planta "bija roja", a la que los indígenas Wayuu le atribuyen también uso medicianl y ritual. Bogotá, Colombia, 2006.

Leave a Reply